miércoles, 24 de agosto de 2016

Capítulo 2. Debemos evacuar



El quedarnos ya no es alternativa.

Se escuchan disparos en la lejanía… al igual que voces de arenga. Si continuamos aquí destruirán a la población entera.

Con nuestra necedad les expusimos

y familias enteras son señaladas
por bandas mercenarias mal pagadas
que fueron engañados con los timos

de personas lejanas y cobardes
que fueron estafados por terceros
mandándolos al fuego cual corderos
en pago por sus días, noches, tardes.

Es posible que dentro de la bruma
podamos retirarnos, por lo menos
para poner distancia y ya serenos,
prepararnos ocultos por espuma.

Necesitamos sorprenderlos y trabar combate alejados de las casas y pobladores. Sin embargo el reloj ni el clima están de nuestra parte.

martes, 23 de agosto de 2016

Capítulo 2. Supervivencia



En un momento
de engañosa tranquilidad.

Es preciso atender a los heridos. Nuestros cirujanos yacen muertos. Solo algunos conocen lo básico de primeros auxilios. Debemos reabastecernos.

Los camaradas niegan su dolor

y restañan sus propias hemorragias.
El tiempo se evapora, es el factor
que aparta la victoria o las desgracias.

 Los refuerzos precisan muchas horas
para encontrarnos dentro de la jungla.
Se aproximan despacio las señoras
del pueblo, a compartir gasas y agujas.

 Los niños nos acercan la comida
que sus madres preparan en secreto.
Son ellas las que salvan nuestra vida
regresando a sus casas y su rezo.

 Tendremos otra noche de combate...
pospondrán, otra vez, algún rescate.

El día pasa demasiado rápido. Apenas tenemos tiempo de despojar a los caídos de municiones. Quedamos de pie solamente seis… no pudimos retirarnos.

lunes, 22 de agosto de 2016

Capítulo 1. ¡Son niños!



Nuestras ordenes:
Derribar a tantos como se pueda
con el mayor ahorro posible de pertrechos.

Apuntamos a las figuras que se acercan… están armadas. Se escucha el corte de cartuchos y el roce de metales. Apenas vemos sus rostros… ¿Pero…? ¡Si son niños!

Este mundo confundido
tiene al padre contra el hijo.


Los soldados son infantes
portando muerte en sus manos.
Pertenecen a ciudades
con sistemas harto raros.


No podremos detenerles
sin lanzarles al infierno
También, parecen ausentes,
en un país inconvexo.


Intercambiamos miradas
¡No sabrán de nuestras balas!

Tendremos que pararles con la razón… hacerles entender que tienen una salida. No queremos ser verdugos de mozalbetes que, sin embargo, quieren matarnos.