En un momento
de engañosa tranquilidad.
Es
preciso atender a los heridos. Nuestros cirujanos yacen muertos. Solo
algunos conocen lo básico de primeros auxilios. Debemos reabastecernos.
Los camaradas niegan su dolor
y restañan sus propias hemorragias.
El tiempo se evapora, es el factor
que aparta la victoria o las
desgracias.
Los refuerzos precisan muchas horas
para encontrarnos dentro de la
jungla.
Se aproximan despacio las señoras
del pueblo, a compartir gasas y
agujas.
Los niños nos acercan la comida
que sus madres preparan en secreto.
Son ellas las que salvan nuestra
vida
regresando a sus casas y su rezo.
Tendremos otra noche de combate...
pospondrán, otra vez, algún rescate.
El día
pasa demasiado rápido. Apenas tenemos tiempo de despojar a los caídos de
municiones. Quedamos de pie solamente seis… no pudimos retirarnos.

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