Sonidos de pasos…
olor a disparos:
sabor a muerte.
El
sonido de nuestra respiración se escucha, aunque no queramos que se escuche.
Tememos movernos por no delatarnos. De pronto… percusiones, descargas.
El temor de tanta gente
aún pasados los meses
es fallar en la consigna.
No luchamos por dinero
o por fuego de la pira,
peleamos por un velo.
El velo que nos cegaba
y embrutecía a raudales.
Levantamos nueva cara
en contra de nuestros padres
atados al servilismo
sostenidos
por un hilo.
Intercambiamos
miradas, arengándonos en silencio. No veo duda en los rostros de mis compañeros…
solo una pregunta: “¿Cuánto Tiempo?”

No hay comentarios:
Publicar un comentario